Otra carta y nueva poesía de Carlos Roldán

Carlos Zaragoza Larios - 26 May, 2020

Queridos amigos: el estancamiento en la Fase 1, (algo de lo que no tengo ni puñetera idea pero que me resulta muy curioso ver como con una especie de poder divino alguien clasifica la vida en departamentos estancos), profundiza mi estado melancólico por lo que hablando de Fases, inicio, al menos durante unos días tampoco hay que pasarse, la Fase de poeta maldito algo que en mi juventud me proveía de una actitud muy apreciada por las jóvenes de aquellos años y que no era otra cosa, hoy puedo confesarlo, que una trampa para románticas muchachas.

Ahí va una muestra:

 

RILKE / RONDA

 Persiguiendo a Rilke

pasé de la campiña al monte

y por Arcos, emocionado,

crucé la frontera

del antiguo reino de Granada.

Me recibió la Serranía

vestida de primavera

con tones ocres y verdes

y los paisajes mas bellos

de la Andalucía profunda,

lejana y olvidada.

En mi cabeza resonaban los ecos

-¡Ronda!, ¡Ronda!-

de tantas lecturas

que la pintaban

romántica y taurina;

asignatura pendiente, ciudad soñada.

 Apareció, de pronto,

su blanco caserío,

su orografía difícil;

entré en el casco urbano

a píe y despacio,

no hubiera podido

hacerlo de otra manera.

 Nadie me esperaba,

y con la sola compañía

de un sol de justicia

fuí, ¡que vergüenza!,

un turista

donde siempre soñé ser

un viajero.

 Abriéndome paso entre

trampas mercantiles

y viejas nostalgias,

entre calles y monumentos

en una búsqueda estéril

sentí la lejanía del poeta

tantas veces leído y admirado.

 Pero por fin se hizo la luz,

lo entendí todo:

aquel puente sobre el tajo

me atrapó con fuerza;

creedme si os digo

que me sentí cobarde

al no entregarme al abismo

en un romántico gesto.

 Aún hoy me acompaña

la vergüenza, el reproche

y la humillación que supuso

renunciar a un acto

digno sólo de un poeta;

comprendí, entonces,

mi incapacidad para

tan elevado oficio

y recordé aquel dicho

de mis viejos maestros:

Si quieres ser poeta,

convierte tu vida en un poema.

 

Recibid con estos versos un abrazo.

 Carlos R